ActualidadPolíticaA cuatro años del atentado a CFK, un documento multipartidario volvió a exponer la interna con Kicillof

Más de 20 espacios firmaron el texto. El MDF quedó afuera.
Ezequiel Casartelliseptiembre 2, 202610 min

El cuarto aniversario del intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner volvió a instalar el caso en la agenda política, pero esta vez con un dato que excedió la conmemoración: más de 20 espacios políticos firmaron un documento conjunto contra la violencia y el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), referenciado en Axel Kicillof, no apareció entre los firmantes.

El texto, titulado “La democracia no admite la eliminación del adversario”, consiguió reunir adhesiones de sectores que difícilmente compartirían hoy una misma mesa política. Entre los firmantes aparecen Sergio Massa, José Mayans, Miguel Ángel Pichetto, Juan Grabois, Guillermo Moreno, Ricardo Alfonsín, Federico Storani y Leopoldo Moreau.

La amplitud convirtió al documento en algo más que una declaración del kirchnerismo a cuatro años del atentado: el rechazo a la violencia política logró atravesar fronteras partidarias, aunque también terminó dejando al descubierto las tensiones que atraviesan al peronismo bonaerense.

Kicillof, por afuera del documento

El Movimiento Derecho al Futuro, espacio construido alrededor del gobernador bonaerense, no integró la nómina de adhesiones.
La ausencia tuvo repercusión inmediata por la relación cada vez más tirante entre el kicillofismo y el sector que responde a Cristina Kirchner, pero desde el entorno del gobernador dieron otra explicación: aseguraron que el MDF no fue convocado a participar y que conocieron el documento una vez que ya había sido difundido.

Hay, además, una particularidad que obliga a evitar una lectura lineal: el Partido Justicialista bonaerense sí figura entre los espacios adherentes, partido que actualmente preside el propio Kicillof.

El gobernador tampoco guardó silencio sobre el aniversario.

Publicó su propio mensaje y volvió a reclamar avances sobre las responsabilidades que, según sostiene, todavía no fueron esclarecidas. “Cuatro años después, el intento de magnicidio contra Cristina sigue impune”, expresó, además de cuestionar que no se haya determinado quiénes estuvieron eventualmente detrás del ataque.

La palabra “impune”, sin embargo, requiere contexto. Hay condenas, pero no se probó una trama superior. El atentado no permanece judicialmente sin responsables.

En octubre de 2025, el Tribunal Oral Federal N°6 condenó a Fernando Sabag Montiel a 10 años de prisión por tentativa de homicidio agravada por el uso de arma de fuego y a Brenda Uliarte a ocho años como partícipe necesaria. Al unificarse con una condena anterior, Sabag Montiel recibió una pena total de 14 años.
Nicolás Carrizo, el tercer acusado que llegó al juicio, fue absuelto.

Lo que continúa alimentando la discusión política y judicial es otra cuestión: si detrás de los responsables materiales existió una estructura de financiamiento, instigación o autoría intelectual que no pudo ser descubierta.

Durante la investigación se exploraron diferentes líneas, entre ellas la denominada “pista Milman” y posibles conexiones con integrantes de Revolución Federal. Hasta ahora, ninguna permitió acreditar judicialmente la existencia de autores intelectuales o de una estructura política o económica que hubiera ordenado el asesinato.

La diferencia no es menor. Hay dos responsables condenados por el atentado, pero no existe una respuesta judicial que permita afirmar que hubo una organización detrás de ellos.

Tampoco corresponde transformar las sospechas que surgieron durante la investigación en hechos probados.
Ese límite entre lo que efectivamente determinó la Justicia y lo que permanece en el terreno de las hipótesis es uno de los puntos centrales del caso cuatro años después.

Del atentado a la discusión sobre la violencia política

El documento difundido este 1° de septiembre buscó llevar la discusión a otro terreno.
“La democracia no admite la eliminación del adversario” plantea un límite común frente a la violencia política y sostiene que la deshumanización del adversario puede terminar habilitando formas más extremas de agresión.
La composición de las firmas le dio al pronunciamiento un carácter particularmente amplio.
La presencia de dirigentes provenientes del peronismo, el radicalismo y otras expresiones políticas permitió que el aniversario saliera, al menos parcialmente, del esquema de un reclamo exclusivamente kirchnerista.

Al mismo tiempo, la ausencia del MDF hizo inevitable otra lectura: ni siquiera el cuarto aniversario del atentado quedó completamente al margen de la interna que enfrenta al cristinismo con el armado político de Kicillof.

Desde el entorno del gobernador rechazan que esa ausencia pueda interpretarse como una falta de respaldo a Cristina Kirchner frente al atentado. Su mensaje público de este lunes fue explícito en el repudio y en el reclamo para que se profundice el esclarecimiento judicial.

La discusión, entonces, parece estar menos en qué posición tiene Kicillof frente al ataque que en cómo se relaciona políticamente con el dispositivo que rodea actualmente a la expresidenta.

Cuatro años después, qué está probado y qué no

El aniversario deja un escenario bastante más complejo que la discusión entre “caso cerrado” e “impunidad”.
La Justicia estableció responsabilidades sobre la ejecución del atentado y dictó condenas. Lo que no consiguió demostrar es que detrás de Sabag Montiel y Uliarte existiera una estructura superior que planificara, financiara u ordenara el ataque. Ese vacío continúa siendo utilizado políticamente de maneras diferentes.
Para Cristina Kirchner y buena parte de su espacio, constituye una evidencia de que la investigación quedó incompleta. Para otros sectores, la falta de pruebas obliga precisamente a no presentar como cierta la existencia de una conspiración que judicialmente no pudo ser acreditada.

En medio de esas interpretaciones, el cuarto aniversario produjo un hecho político concreto: más de 20 espacios consiguieron confluir en un mismo documento contra la violencia política y, al mismo tiempo, la interna del principal espacio opositor volvió a quedar a la vista.

Ezequiel Casartelli

Director Desmiento - Licenciado en Ciencia Política • Máster en Análisis de la Opinión Pública, Encuestas, Medios de Comunicación y Nuevas Tecnologías • Diplomado en Comunicación Política • Especializado en Data Intelligence.

Dejar una Respuesta

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *