El dato que circula sobre la caída del salario mínimo en Argentina tiene base en informes académicos y técnicos. Según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP-UBA), el Salario Mínimo, Vital y Móvil perdió un 39% de su poder adquisitivo entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 .
La medición no se hace sobre el valor nominal (lo que figura en pesos), sino sobre el salario real, es decir, ajustado por inflación. En ese sentido, aunque hubo aumentos periódicos, los incrementos quedaron por debajo de la suba de precios, generando una caída sostenida del poder de compra .
El informe también muestra la dimensión histórica del deterioro:
El salario mínimo actual equivale a un tercio de su valor máximo de 2011, medido a precios de hoy . Incluso se ubica en niveles inferiores a los registrados en la crisis de 2001, uno de los puntos más críticos del mercado laboral argentino .
En términos regionales, los datos comparativos —basados en dólares— ubican a Argentina entre los países con salarios mínimos más bajos de América Latina, solo por encima de economías como Venezuela y Cuba . Mientras tanto, países como Costa Rica, Uruguay o Chile presentan ingresos mínimos considerablemente más altos en la misma medición.
A nivel metodológico, estas comparaciones suelen construirse con conversiones a dólares o estimaciones internacionales (como las de la OIT), lo que permite ubicar a cada país en un ranking regional. Sin embargo, el dato más consistente es el interno: la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación.
El deterioro del salario mínimo no ocurre de forma aislada. Según los mismos informes, este proceso estuvo acompañado por una caída del empleo formal y un estancamiento del mercado laboral, lo que profundiza el impacto sobre los sectores de menores ingresos.
En ese contexto, el salario mínimo deja de ser solo un número de referencia y pasa a reflejar un fenómeno más amplio:
una economía donde los ingresos corren sistemáticamente detrás de los precios.






